Noticia
29 junio, 2017

Educación sexual

Desde la aprobación de la Ley Wert no hay ni un resquicio de educación sexual en las aulas

Cinco de la tarde de cualquier lugar de España. Toda la chiquillería irrumpe en el salón de su casa con ganas de embrutecerse con lo que haya en la tele. Si tienen menos de ocho años, podrán encontrar alguna serie de dibujos animados que les llame la atención. A partir de esa edad, más nos vale que se sientan mínimamente interesados por la flora y fauna y recurran a La 2. Sus documentales son buenos y su audiencia en torno al 5 %, demuestra que aún hay esperanza. Cualquiera de los culebrones de Antena 3 y La Primera suben hasta tres puntos en número de telespectadores. La Sexta ha asumido su papel informativo después de que las públicas hayan olvidado su función y Telecinco hace lo que mejor sabe: darle al pueblo lo que pide. La mayoría de los telespectadores de este país quieren ver en televisión gritos, peleas y cotillear hasta la saciedad. Telecinco vive de la publicidad; Paolo Vasile eliminará de un plumazo todos esos programas en cuanto dejen de ser rentables. Casi dos millones de personas de media se sientan cada tarde a empaparse de miserias ajenas. A ver cómo le explicamos esto a nuestros hijos cuando llegan a nuestro salón y se apoderan del mando a distancia. 

Qué lejos estamos de Noruega. Mucho más de los 3.067 kilómetros de ruta. La NRK, la televisión pública del país, tiene en su parrilla Newton, un programa dirigido a niños entre 8 y 12 años que ha emitido la serie Pubertet (Pubertad). Ocho capítulos con los que los adolescentes noruegos aprendieron todo lo que deben saber sobre sexualidad. Estos son los temas tratados en Pubertet:

1. Hvordan starter det? (¿Donde empieza)

2. Pupper (Pechos)

3. Guttetissen (El pene)

4. Hår på kroppen (Vello corporal)

5. Kroppsvekst og stemmeskifte (Crecimiento y cambio de voz)

6. Jentetiss og mensen (Vagina y menstruación)

7. Kviser og svette (Granos y sudor)

8. Hvorfor kommer vi i puberteten? (¿Cuál es el problema de la pubertad?)

Alegrémonos por que alguien haya tenido la generosidad de subirlos todos a YouTube con subtítulos en castellano. Solo el primero de la serie tiene más de tres millones de reproducciones. Disfrútenlo:

La pediatra Lucía Galán Bertrand ofrece unas pautas sobre educación sexual a niños: "Los niños y las niñas descubren su cuerpo desde muy pequeños, muchos desde el momento en el que les quitas el pañal y se llevan las manitas a sus genitales. Hay padres que consultan asustados y preocupados porque sus bebés se toquetean. Debemos responder a sus preguntas con naturalidad, sin miedo y utilizando un lenguaje adecuado en función de su edad. Pronto nos preguntarán de dónde vienen los niños o por qué el hermanito está dentro de la barriga; cómo entró, cómo va a salir. Daremos esa información lo más simplificada posible pero de una forma real. No es tan difícil. Los problemas, las barreras y los prejuicios los ponen los adultos, no los niños. A ellos todo le parece bien y curioso si viene de mano de sus papás."

Alba Alonso, CEO de Realkiddys, Doctora en Filología inglesa y profesora en la Consellería de educación de Vigo, advierte también de la obligación de desprendernos de nuestros prejuicios y estereotipos:  "Autocuestionarnos de manera continua en materia de educación sexual es fundamental. Tal vez en el entorno de nuestros hijos todos sean heterosexuales, cisgénero y nada andróginos. Pero ¿Y el mundo que ven en internet? ¿Y el de los medios y la publicidad? Afortunadamente, ya se empieza a ver mucha más diversidad, y nuestros hijos han de entenderlo con naturalidad y tolerancia. De nosotros depende que así lo hagan, que no discriminen, que no clasifiquen, sino que integren a todo tipo de personas dentro de la sociedad independientemente de su expresión de género, su sexualidad, su sexo o sus características biológicas".

Para enfrentarnos a los abusos sexuales, a los infantes hay que enseñarles desde pequeños que una negativa es un no rotundo: "Muchas veces tratándose de niños, los abusadores son personas de su entorno más cercano donde hay una superioridad evidente", admite Lucía Galán Bertrand, quien como pediatra, ha tenido que examinar a niños justo después de haber sufrido una agresión sexual. "Es fundamental explicarles desde que son muy pequeños que su cuerpo es solamente suyo, que no es objeto de juego por nadie y que nadie salvo papá y mamá (y personas de total confianza) puede desnudarlos, ni tocarlos, ni acariciar sus partes más íntimas. Y que si así ocurriese, deben contárselo a una persona en la que confíen. En cuanto a los adolescentes, la clave está en enseñarles a poner unos límites claros e infranqueables: Si no quieres hacer algo no tienes más que decir que NO." Ese debe ser el mensaje que aprendan. Y por supuesto educarles en el respeto hacia las decisiones de los demás: "Si tu pareja te dice que no, eso no se negocia."

Ell sistema educativo se mantiene al margen desde que el Partido Popular en general y Wert en particular, sacara toda referencia de tolerancia sexual de las aulas. La educación se hace a pie de calle. Los responsables de Apoyo Positivo dieron el pregón del Orgullo en el barrio de Usera (Madrid) respondiendo a las dudas que pudieran plantearse. La mayoría de los asistentes no había oído hablar en su vida de asexualidad o bisexualidad. Y aplaudieron y agradecieron que irrumpieran en su barrio barbudos con las uñas pintadas de rosa explicándoles lo que es la plumofobia. Apoyo Positivo y la agencia de comunicación López Rekarte, han lanzado una exitosa campaña en la que la pluma pasa es considerada una marca diferenciadora que hace especial a cada uno de nosotros.  #StopPlumofobia ha inundado las redes sociales de uñas rosas y dedos haciendo una peineta reclamando el derecho al orgullo sexual.

El sexo es inherente al ser humano. Los planes educativos ni siquiera lo contempla; no queda otra que enseñar a nuestros hijos a vivir su propia sexualidad, sea la que sea y a respetar sin juzgar todas las ajenas.

Mal que le pese a los retrógrados de turno; la diversidad sexual ya está en nuestras vidas.

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN