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04 julio, 2017

Amancio Ortega busca 50 profesores innovadores

Los seleccionados disfrutarán de una beca de un año en escuelas públicas de Canadá

“Para innovar en educación hay que salir del aula, del ambiente de trabajo y abrir la mente a la investigación”. Constantine Ioannou es director de programas de la red de escuelas públicas del distrito Ottawa-Carleton, en la capital canadiense, que incluye un total de 120 colegios y 25 institutos. Lleva más de una década recibiendo a profesores españoles que acuden al país para empaparse de sus innovaciones en el aula: métodos de evaluación alternativos, trabajo por proyectos y colaboración entre docentes. Ioannou es uno de los impulsores de la beca para 50 profesores recién titulados que ofrece por primera vez la Fundación Amancio Ortega, un programa de un año de duración en Ottawa que incluye prácticas en centros escolares y que es totalmente gratuito para los seleccionados.

Los requisitos para presentarse a la convocatoria, que permanecerá abierta hasta el próximo 10 de julio, son haber cursado el Máster Universitario en Formación del Profesorado en cualquier universidad española entre 2015 y 2017, haber obtenido una nota media mínima de ocho y tener un B1 en inglés. El programa, que arrancará el próximo septiembre, cubre los gastos de viaje, el alojamiento -que será con familias de Ottawa-, la manutención, el seguro médico y una asignación mensual que la fundación no ha precisado.

Los 150 candidatos preseleccionados tendrán que presentar un proyecto educativo durante 30 minutos ante un comité de expertos. “Lo que nos interesa es conocer la historia personal del candidato y entender qué aspectos le interesan de la innovación educativa y cómo aprovechará su tiempo en Canadá”, explica Mónica Cantón, miembro del comité seleccionador e impulsora de la rama española de Design for Change, una plataforma nacida en la India en 2009 para promover el Design Thinking -un movimiento que defiende que se aprende haciendo y no escuchando a un profesor- en las escuelas.

Además de la beca para 50 docentes, la Fundación Amancio Ortega tiene un programa para 500 alumnos de primero de Bachillerato a los que permite pasar a un curso escolar en Estados Unidos o Canadá. Este programa es heredero del que realizaron entre 2009 y 2015 con la Fundación Barrié y este año van por la octava edición.

En colaboración con la Fundación Santiago Rey Fernández Latorre, en 2013 lanzaron  la Plataforma Proyecta, un espacio online de intercambio de experiencias y contenidos en innovación educativa. Dirigida a profesores interesados en aprender y difundir herramientas para mejorar la educación a través de las nuevas tecnologías, cada año celebra el encuentro Inspiratics, donde los profesores, fundamentalmente gallegos, pueden intercambiar ideas y experiencias. Unos 1.000 docentes acuden cada año a estos encuentros, que comenzaron en 2014.

“Esta beca no es para maestros, sino para licenciados que acaban de cursar el máster y todavía no tienen experiencia en el aula. Creemos que es una buena oportunidad para conocer la innovación sobre el terreno y no solo desde el plano teórico”, añade Cantón. El proyecto puede incluir una propuesta de unidad didáctica o alguna dinámica de trabajo innovadora para el aula.

Los 50 finalistas recibirán durante cuatro meses un programa diseñado por la Universidad de Ottawa, la Universidad de Queens, miembros del distrito escolar de Ottawa y expertos contratados por la Fundación. El resto del tiempo impartirán clases en centros públicos de la ciudad. “Lo que más llama la atención de los españoles es nuestro sistema de evaluación. Tenemos tres formas de medir el conocimiento y en uno de ellas participan directamente los alumnos. Además, medimos y valoramos el pensamiento crítico”, explica Constantine Ioannou.

Otra de las peculiaridades de estas escuelas públicas es la incorporación de los llamados coaches educativos, profesores de Secundaria que abandonan durante cuatro años la docencia para investigar nuevas pedagogías y ayudar a otros docentes a ponerlas en práctica. “La colaboración entre profesores apenas sucede en Secundaria y es necesaria para optimizar las horas de clase y para no repetir contenidos", señala Ioannou. 

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN