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18 junio, 2017

Robots educativos para iniciarse este verano en la robótica

Los robots educativos combinan el juego con el aprendizaje físico y lógico para potenciar el pensamiento computacional

Los robots educativos son una fórmula muy adecuada para introducir a niños y jóvenes (y tampoco tan jóvenes) en la robótica y en la programación de forma interactiva, con un método de aprendizaje que combina procesos físicos y lógicos. Existen multitud de productos disponibles, además de campamentos de verano orientados a una actividad que mantiene a los niños entretenidos a la vez que les proporcionan las nociones básicas del funcionamiento y de la lógica de programación de los robots.

El aprendizaje de robótica y de programación potencia el pensamiento computacional, un proceso mental complementario relacionado con la habilidad para resolver problemas complejos. “El pensamiento computacional desarrolla la capacidad de modelar y descomponer un problema, procesar datos, crear algoritmos, optimizarlos y generalizarlos.”

Normalmente, los robots educativos van acompañados de aplicaciones para ordenador y para dispositivos móviles que permiten programarlos de manera sencilla, determinando cuáles serán las acciones y reacciones del robot. En casi todos los casos esto se puede hacer de forma visual, muy adecuado para los niños, eligiendo el orden y las condiciones de ejecución de las funciones dependiendo de la tarea que se quiera asignar al robot.

La mayoría de estos robots permiten programar tareas sencillas (desplazarse, seguir una línea pintada en el suelo, activarse cuando detecta movimientos, realizar recorridos y movimientos, etc.) y algunos tienen funciones más complejas. Algunos robots educativos vienen listos para funcionar y en otros casos es necesario realizar un montaje previo, con diferente morfología: desde humanoides a esferas, pasando por vehículos movidos con ruedas o con patas y hasta drones.

La española BQ ofrece uno los robots educativos más populares, un bípedo llamado Zowi. En 2016 fue elegido como el Mejor Juguete Conectado por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes y está listo para entretener y educar nada más sacarlo de la caja. A través de una aplicación móvil es posible programarlo para que camine evitando obstáculos por sí mismo mediante sensores de ultrasonidos; dispone de un sensor y un micrófono para detectar sonidos como palmadas. La aplicación Bitbloq, que funciona directamente en el navegador web, permite programarlo de forma visual (opcionalmente también tecleando el código) mediante bloques de funciones.

También BQ el robot Printbot Evolution utiliza ruedas para desplazarse. Requiere el montaje de las partes que lo componen que están impresas en 3D. BQ ofrece los archivos 3D para la impresión de las piezas, lo cual permite realizar modificaciones en el diseño y en la decoración mediante “pieles intercambiables” o imprimir partes nuevas o diferentes en caso de disponer de una impresora 3D.

El robot Robo Wunderkind (wunderkind significa “niño prodigio” en alemán) consiste en una docena de módulos que se unen y se conectan entre sí fácilmente, como si fueran piezas de Lego. Incluso es parcialmente compatible con las piezas y figuras de Lego clásico. Está diseñado para niños a partir de 5 años.

Según el color cada módulo tiene una utilidad como servos y motores, sensores de movimiento, cámara, micrófono,… y según se combinen permiten configurar y programar robots que pueden moverse sorteando obstáculos, reproducir música y sonidos grabados, activarse cuando detectan la presencia de alguien, resolver puzles o dirigirse o apartarse de una fuente de luz, entre otras cosas. El robot se programa arrastrando y soltando bloques que determinan el funcionamiento de cada módulo mediante una aplicación que está disponible para móviles y tabletas iOS o Android. Este robot también es compatible con Scratch, el lenguaje de programación del MIT diseñado para iniciarse en la programación.

El robot Kubo está dirigido a los más pequeños, niños en edad preescolar y de primaria, de 3 años en adelante. Emplea una lengua de programación “físico” basado en teselas (TagTiles) tangibles a través de las cuales el robot recibe las instrucciones de funcionamiento. Las teselas se ensamblan entre sí como en un rompecabezas formando un recorrido, parecido a una vía. Al pasar sobre ellas el robot Kubo ejecuta la función asociada a cada tesela: avanzar, detenerse, acelerar, girar, reproducir un sonido o deletrear una palabra,… Está muy orientado al aprendizaje del lenguaje, en inglés, y de los números.

Iniciarse en la robótica y en la programación no implica necesariamente adquirir uno de estos robots. En internet existen aplicaciones y webs que permiten aprender a programarlos de forma virtual, ejecutando las operaciones en un simulador. Algunos ejemplos son Robot Virtual Worlds, Colobot o Webots.

Además, en YouTube se pueden encontrar vídeos que muestran cómo construir robots sencillos y de código abierto que cualquiera puede construir y programar; los hay tan simples como este brazo robot hidráulico construido con materiales domésticos como cartón, palillos, jeringas y agua coloreada que es capaz de agarrar y de mover objetos y que además es un excelente ejercicio de pretecnología, perfecto para entender cuáles son los principios básicos de la potencia hidráulica y del funcionamiento de algunos tipos de robots y de maquinaria.

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN