Noticia
10 junio, 2017

3.500 kilómetros en bicicleta para rechazar el discurso de odio de Trump

Tres estudiantes mexicanos cruzarán Estados Unidos para dejar un mensaje de unidad de Norteamérica

Todo empezó con una canción de Juan Luis Guerra. Santiago Izeta, estudiante de Filosofía en la UNAM, le propuso a su colega de triatlón Santiago Guzmán que hicieran un viaje largo sobre dos ruedas. “Va, al Niágara en bicicleta”, le contestó este como broma en referencia a una de las canciones del dominicano. Así, desde diciembre del año pasado, empezaron a planear su travesía desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, en México, pasando por Estados Unidos y después terminar en el Niágara, en Canadá.

El viaje que inicia este domingo 11 de junio les exigirá recorrer, en promedio, 120 kilómetros diarios durante 35 días. El desgaste físico estará condicionado al intenso calor, al frío, la lluvia y hasta al corredor de tornados en Estados Unidos. Al trayecto le faltaba una razón, una justificación más allá del sudor. “El año pasado estaban a tope todos los discursos y prejuicios en Norteamérica. Hay que aprovechar el viaje para dar un mensaje: tres mexicanos cruzando por el corazón estadounidense. Queremos conocer al verdadero Estados Unidos para demostrar que hay más cosas que nos acercan de las que nos dividen”, comenta Izeta, un chico con las rodillas manchadas de lodo seco.

El tercer miembro del recorrido es Pablo Argüelles, estudiante de Historia. En noviembre pasado, él comía costillas con sus amigos mientras veía el televisor. Seguía las elecciones presidenciales en EE.UU. Cuando los resultados favorecieron a Donald Trump el sitio donde comía se silenció. Argüelles habló con los Santiagos para sumarse al recorrido. “Es un momento histórico. Vamos a cruzar por el corazón de Estados Unidos: desde Texas, Luisiana, Arkansas, Misuri, Illinois, Indiana, Ohio, Pensilvania y Nueva York”, la mayoría Estados donde Trump triunfó.

“Pensar este espacio, Norteamérica, como una oportunidad para cuestionar lo que se dice en México, en EE.UU. y en Canadá. Entrar en un proceso de introspección de por qué me está afectando, de por qué siento que el norte es algo donde no puedo ir o donde no se me quiere por ser mexicano”, menciona Izeta. Los ciclistas tomarán un vuelo de la Ciudad de México a Nuevo Laredo para iniciar su recorrido.

Mientras Guzmán e Izeta rodarán por más de un mes, Argüelles les acompañará en un automóvil rentado y a la par realizará un documental de la hazaña en el que incluirá el contexto de cada una de las ciudades y pueblos que visitarán. “Sobre la bicicleta llevaremos cinco kilos entre ropa, refacciones, la casa para acampar. Pablo servirá para cualquier imprevisto”, asegura Guzmán, quen cursa la maestría en Matemáticas.

Los triatletas con deberes escolares empezaron a entrenar desde enero cuatro horas diarias. La hidratación y la ingesta de calorías es su principal preocupación. Cada séptimo día tendrán un descanso. Dormirán en parques nacionales. “Nos cuesta trabajo imaginar qué son 3.500 kilómetros de distancia. Será algo difícil que la gente dimensione qué es estar cinco horas en bici”, refiere Argüelles, el encargado de documentar cada momento en su cuenta de Facebook.

En su uniforme tendrán estampado el contorno de Norteamérica en el pecho. En su manga derecha tendrán las banderas de México, Estados Unidos y Canadá. Izeta explica su mayor preocupación, “mi único pendiente es el cruce de la frontera con Estados Unidos. La autoridad puede ser muy subjetiva. Son esos momentos en los que te cuestionas si todo lo que se ha dicho de tu país va a tener un efecto en cómo te ven las personas que no conocen la diversidad mexicana. Esa es la incógnita más grande”.

Estos chicos aficionados a Juego de tronos han tenido que equilibrar sus clases con los entrenamientos y con las repentinas entrevistas. “A mí sí me pesó. Cuando se hizo mucho ruido de esto en medios justo se empalmaba con mis exámenes finales. Descuidé los entrenamientos, la escuela”, confiesa Santiago Guzmán quien luce sus piernas con algunas heridas. Esta excursión sobre dos llantas no tiene una intensidad a lo Tour de Francia, sino la de tres estudiantes de universidad.

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN